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El Loira y el dique de la Divatte

EL LOIRA

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El Loira, a menudo considerado como «último río salvaje de Europa», posee paisajes característicos y un medio natural de una enorme riqueza. La historia ha modelado las orillas y paisajes de este río, cuyos caprichos debieron ser dominados para proteger a los hombres y preservar sus cultivos, favoreciendo así el desarrollo de la horticultura.

El Loira, una historia, varias historias

Antiguamente, el Loira era una intensa vía de comunicación entre los hombres que permitía el intercambio de bienes e ideas. Hasta el siglo XX, el comercio y la pesca en el Loira eran florecientes y el transporte de mercancías (toba, cáñamo, especias, vegetales….) ocupaba a los marineros.

Hoy en día ya no hay comercio y cada vez son menos los pescadores profesionales, pero el río sigue atrayendo a pescadores y navegantes aficionados.

El «último río salvaje», con un paisaje característico

El paisaje del Loira es un paisaje de bancos de arena, islas -una de sus particularidades-, brazos muertos rellenados en el transcurso de las modificaciones del lecho del Loira, cenagales, antiguos arenales, el antiguo camino de sirga, las boires -vías de agua estrechas desconectadas del río fuera de los caudales elevados.

Pero también hay diques y muelles, elementos patrimoniales de las orillas del Loira.

La riqueza de la fauna y la flora

La garza y otras numerosas aves son asiduas de las orillas del Loira: charranes, cormoranes...

Se han repertoriado numerosos peces migradores (salmones, sábalos, lampreas, anguilas, siluros, lucios, luciopercas…), flores y especies vegetales específicas.

El control de las inundaciones

Antaño, el valle del Loira se inundaba regularmente por las crecidas. Los campesinos practicaban el policultivo. Cultivaban trigo, viñas... También practicaban la ganadería en algunas hectáreas.

Más tarde, en esta zona arcillosa se plantó mimbre y en la zona arenosa, espárrago. También se cultivaba tabaco y cáñamo.

El dique de la Divatte

El dique de la Divatte es el último dique del Loira acabado en 1856, construido de Saint Sébastien a la Chapelle Basse Mer, a lo largo de casi 16 km, para proteger las tierras de las devastadoras crecidas del río y permitir el desarrollo de los cultivos.

Las crecidas dañaban viviendas, cultivos y calzadas. Con el aumento de la población y la necesidad de nuevas superficies de tierra, en 1848 se empezó a construir un dique. Con unos 16 km de longitud, de Saint Sébastien sur Loire a La Chapelle Basse Mer, es el último dique sobre el Loira. Su construcción se terminó en 1856.

Lleva el nombre del río «La Divatte», en la frontera entre los departamentos de Loire-Atlantique y Maine-et-Loire. Al principio, los vehículos no podían circular por el dique; la carretera se construyó en 1868.

Las grandes inundaciones

En 1856, fecha de terminación de las obras, una crecida excepcional rompió el dique en La Chapelle Basse Mer. Pero la mayor referencia sigue siendo la crecida de 1910, considerada «la crecida del siglo», que volvió a romper el dique. La protección contra las inundaciones sigue siendo un tema vigente, con un dispositivo de seguimiento regular y obras de refuerzo.

Las marcas de las crecidas

Estas marcas en edificios públicos o privados, que sirven para leer la altura del agua, forman parte del patrimonio del Loire, como es la que se encuentra a lo largo de la Capilla Saint Simon en la Chapelle Basse Mer.

EL CULTIVO de hortalizas

Con el paso de las estaciones, los paisajes van variando, modelados por las actividades agrícolas: ganadería, agricultura, horticultura. Mesetas, laderas, valles ofrecen paisajes contrastados y coloridos que invitan a pasear por los senderos para descubrir los productos y conocer a los productores.

La horticultura es también una especificidad de nuestro territorio, con la producción de hortalizas tempranas.

La gran tradición del cultivo de hortalizas en Nantes se remonta a más de un siglo atrás. Muy pronto se advierte que esta tierra situada en el antiguo lecho del Loira, terreno aluvial, se adapta particularmente bien al cultivo de hortalizas tempranas que crecen en suelo ligero.

Además, cerca del Océano Atlántico, las explotaciones gozan de un microclima templado extremadamente favorable para el cultivo hortícola.

La principal característica de la horticultura nantesa es la noción de hortalizas tempranas y la originalidad de su producción. La calidad de las hortalizas también le debe mucho a la arena del Loira.

La horticultura

Hoy en día, la horticultura se concentra en torno a la producción de:

Canónigos: la región nantesa representa el 85% de la producción francesa y el 50% del mercado europeo. Su producción apareció en la región de Nantes hacia 1960-1970 y se intensificó considerablemente en 1985-86 con la llegada de la «cuarta gama» (canónigos envasados, listos para el consumo).

Puerro: su cultivo es muy importante y se extiende durante casi todo el año, desde el puerro temprano hasta el puerro de invierno tardío.

Rábano: semilargo, cultivado de febrero a mayo y vendido principalmente en Francia.

Cultivos sin suelo: pepino y tomates se cultivan en invernaderos de vidrio que permiten practicar una protección ecológica integrada.

En cambio, la zanahoria temprana, cuyo cultivo fue inventado en Nantes en 1840, ha desaparecido prácticamente de la región. Fue el principal cultivo de los años setenta y ochenta, siendo luego desplazada por la zanahoria de la región de Landes.

La floricultura

Muguete: la región nantesa produce el 85% de la producción nacional de muguete, siendo Francia el primer productor mundial. En general, la cosecha dura 5 días en las explotaciones y necesita una mano de obra temporal importante.

En Saint Julien de Concelles y La Chapelle Basse Mer, la producción florícola se articuló en torno a la azucena, el iris y el gladiolo.

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